Es increíble la facilidad con la que los seres humanos, insignificantes y de cierto modo inocentes, nos disponemos a realizar la bizarra actividad de volvernos inconscientes e incapaces de controlar lo que hacemos, conocemos y lo que nuestra mente pueda llegar a idear por sí misma, o según la influencia de energías superiores; sin saber que sucede con nuestro cuerpo y olvidando en pocos minutos lo que sucede con nuestra mente en ese tiempo, para retornar a nuestras vidas luego de ocho horas estando prácticamente muertos en vida.
¿Y qué si las respuestas a todas las preguntas de la humanidad se esconden allí, en el mundo paralelo de nuestros sueños?
¿Qué si somos capaces de conocer diferentes dimensiones, y nuestros sueños no son retorcidas invenciones de nuestra mente?
¿Qué si allí logramos sentirnos realmente felices sin necesidad de nada mas, y por eso debemos olvidarlo?
¿Qué si allí somos lo que siempre deseamos ser?
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