Bienvenido de nuevo, círculo vicioso de nunca acabar.
Te sugiero que dejes de ser la epítome, el superlativo, la metáfora perfecta convertida en realidad.
Déjame a un lado, vuelve a tu guarida de ciclos y rutinas de la historia de la humanidad, y aliméntate de mis viejos hábitos para crear una espiral de Fibonacci inmensa, digna de admirar. 
Solo no te acerques más.
Si no vas a traerme estabilidad, sensatez y experiencia da un paso atrás.
No quiero repetir el conjunto de actos de siempre, la historia de tortura psicológica que no tiene final. Entiende que estoy buscando desligarme del mundo carnal: ya no necesito ciclos, ni tiempo, ni historia ni mal.
Ahora viviré como debe vivir todo mortal: sin preocupaciones, sin horas, sin pasado ni futuro por el qué llorar. Viviré sola, sentada en una roca frente al mar, en el flujo eterno de las olas que, como él, vienen y van.
Si no me traerás buenas noticias aléjate ya. Y llévatelo contigo, así mi mente puede ganarle a la confusión que me suele devorar. O déjalo a mi lado, y regálale tu conciencia para que se pierda en otras dimensiones, para que descubra todo lo que ya soñé, y se quede por siempre flotando en el espacio, mirando sin ver.
Permite que la lluvia me lave, me arregle o me mate; que me libre del peso sobre mis hombros, que me quite la vida o me obligue a crecer. Que borre todos los hilos que me atan al pasado o me traiga una neumonía mortal, con delirios de la grandeza que no lograré alcanzar.

Mein Herz blutet. Es ist brennt? Es ist tot oder noch nicht?

Si lo vas a traer de nuevo a mi lado, al menos que el tiempo no me logre vencer.

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