No deseo una vida sin neurosis.
Prefiero vivir en otro mundo en este árbol de Yggrasil. Donde las nubes lloren tinta, donde los pasos con un rumbo encaminado vayan formando melodías sarcásticas o de intensa polaridad.
Detesto que nos esté vetado soñar.
El concepto supuesto de evolución no hace más que involucionarnos; va carcomiendo las alas y fabricando modelos *ciencia sin conciencia* con el propósito de cerrar el panorama, limitar las posibilidades, cegarnos completamente de nuestra verdadera libertad.
Una misantropía, una cosa... Una falta de credo y un exceso de nadie. Un deseo de regresar a las corrientes oceánicas donde nadan las almas, y quedarme semi-inconsciente en el vasto Summerland de sus corrientes estáticas.
Deseo una grandeza efímera: una grandeza que concluya con mi esencia transformada en mercurio.
Comentarios
Publicar un comentario